Videojuegos indie imprescindibles
Obras pequeñas de huella grande; tres salieron de estudios españoles, y no por cuota.
GRIS
Nomada Studio, Barcelona. Una acuarela jugable sobre el duelo, sin una sola palabra.
Hollow Knight
Team Cherry. Un reino de insectos a mano; una hondura que avergüenza a los grandes.
Celeste
Escalar una montaña y la ansiedad a la vez: plataformas exigentes con corazón.
Outer Wilds
Un sistema solar en bucle de veintidós minutos: descubrimiento en estado puro.
Undertale
Toby Fox. Se puede acabar sin dañar a nadie, y el juego se acuerda de todo.
Blasphemous
The Game Kitchen, Sevilla. Imaginería andaluza pixel a pixel; exigente y bellísimo.
Stardew Valley
Una sola persona programó el pueblo al que todos queremos mudarnos.
RiME
Tequila Works, Madrid. Una isla mediterránea y un final que recoloca el viaje.
Moonlighter
Digital Sun, Valencia. De día tendero, de noche mazmorras: bucle de una tarde.