Boleros y baladas de siempre
Las canciones que todo el idioma se sabe: para cantar mal y sentir mejor.
Bésame mucho
Consuelo Velázquez, 1940. La grabaron hasta los Beatles: el bolero total.
Contigo en la distancia
Portillo de la Luz, 1946. El filin cubano en su punto más alto.
Sabor a mí
Álvaro Carrillo, 1959. Los Panchos la hicieron eterna; el tiempo les dio la razón.
El reloj
Roberto Cantoral, 1957. Detener la noche cantando: súplica perfecta.
Piensa en mí
Agustín Lara, 1937. Luz Casal la devolvió al mundo en «Tacones lejanos».
Historia de un amor
Eleta Almarán, 1955. Nacida de un duelo familiar; la canta el idioma entero.
Lágrimas negras
Miguel Matamoros, 1929. Son y despecho; Bebo y Cigala la renovaron entera.
Contigo aprendí
Manzanero, 1967. El maestro yucateco en una lección de gratitud amorosa.
Quizás, quizás, quizás
Osvaldo Farrés, 1947. La indecisión hecha estribillo; funciona en cualquier lengua.
Perfidia
Alberto Domínguez, 1939. De Chiapas al mundo; hasta en «Casablanca» suena.