Novelas históricas bien documentadas
Ficción con bibliografía: la historia tan cuidada como la trama.
Memorias de Adriano
Yourcenar, 1951. Un emperador dicta su testamento; cada frase suena a mármol.
Yo, Claudio
Graves, 1934. Roma imperial narrada por el tartamudo que todos subestimaron.
El nombre de la rosa
Eco, 1980. Una abadía, una biblioteca y toda la Edad Media en siete días.
El hereje
Delibes, 1998. El Valladolid de la Inquisición; su última novela, quizá la mejor.
Noticias del Imperio
Del Paso, 1987. Maximiliano y Carlota en México: la gran histórica latinoamericana.
La fiesta del Chivo
Vargas Llosa, 2000. Los últimos días de Trujillo, documentados hasta el vértigo.
Sinuhé, el egipcio
Waltari, 1945. El Egipto de Akenatón con detalle de arqueólogo y pulso de folletín.
El capitán Alatriste
Pérez-Reverte, 1996. El Siglo de Oro por sus tabernas y corrales de comedias.
La catedral del mar
Falcones, 2006. Santa María del Mar piedra a piedra, sin cartón piedra.